Tuesday Standard Nº 11 - EL ACORDE GROJSMAN

EL ACORDE GROJSMAN
Cuando se analizan perfumes como Paris de Yves Saint Laurent o Trésor de Lancôme, ambos creados por Sophia Grojsman, aparece una constante que va más allá del floral, del almizcle o del éxito comercial. Hay una sensación común: perfumes que envuelven, que reconfortan, que se entienden sin esfuerzo. Esa sensación no es casual: es el resultado de una forma muy concreta de formular que hoy se conoce, de manera informal, como el acorde “Hug Me”.
Este acorde no es una base comercial ni una fórmula publicada por IFF. Es una reconstrucción técnica consensuada en escuelas de perfumería y análisis históricos para explicar el enfoque de Grojsman. Su principio es radicalmente simple: pocos ingredientes, en proporciones equilibradas, cada uno con una función estructural clara.
El núcleo del acorde se construye sobre Iso E Super, que suele representar aproximadamente entre un 25 y un 30% del acorde. Su papel no es oler a madera, sino aportar volumen, continuidad y una sensación táctil de “piel cálida”. Es el soporte físico del perfume, lo que hace que esté presente incluso cuando parece discreto.
A este soporte se suma Hedione, en una proporción similar, alrededor de 20 a 30%. Hedione actúa como motor de radiancia. No domina olfativamente, pero abre la fórmula, mejora la difusión y da esa sensación de aire limpio que hace que el perfume respire. En el enfoque Grojsman, Hedione no es una nota floral, es una herramienta espacial.
El tercer pilar es Galaxolide, también en torno al 20 a 30% del acorde. Este almizcle blanco es el responsable directo de la sensación “hug”, de abrazo. Aporta limpieza, suavidad y una fijación emocional muy reconocible. No busca sensualidad animal, sino confort, seguridad y familiaridad.
El acorde se completa con γ-metil ionona, normalmente en una proporción algo menor, alrededor de 10 a 15%. Su función es clave: actúa como puente entre la radiancia de Hedione y la base amaderada-almizclada. Introduce una suavidad floral empolvada que humaniza el conjunto y evita que el acorde se vuelva demasiado abstracto o técnico.
Lo importante no son solo los ingredientes, sino cómo se comportan juntos. Ninguno destaca por separado: funcionan como un sistema perfectamente ajustado. El resultado no se percibe por capas ni por notas identificables, sino como un bloque coherente, limpio y emocionalmente accesible. Ese era el objetivo de Grojsman: perfumes que no se analizan, se sienten desde el primer segundo.
Este enfoque marcó profundamente la perfumería moderna. Demostró que reducir ingredientes no empobrece la fórmula, sino que puede amplificar su impacto si las proporciones son correctas. Además de los trabajos de Grojsman, esta arquitectura de confort se percibe claramente en White Linen (Estée Lauder), Trésor (Lancôme) y Paris (Yves Saint Laurent), y en versiones más modernas, en numerosos florales almizclados limpios que priorizan radiancia, suavidad y legibilidad inmediata sobre complejidad narrativa.
El acorde “Hug Me” no es un estilo ni una moda. Es una decisión estructural que sigue definiendo cómo huele gran parte del perfume contemporáneo, incluso cuando no somos conscientes de ello.
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